El Programa de Microproyectos fue establecido por la FGA en 1991, en el contexto del Programa COAMA, con cobertura en algunas áreas de la Amazonia colombiana, brasileña y venezolana, pero buscando incluir también al resto de países amazónicos. Surgió como una respuesta a la necesidad expresada por comunidades locales e indígenas, de contar con financiación y asesoría para enfrentar problemas derivados del cambio cultural y presiones externas. El Programa consiste en apoyar iniciativas comunitarias como una alternativa viable para mantener y recuperar la diversidad biológica y cultural en la Amazonia, brindando apoyo técnico y fondos-semilla a iniciativas locales de manejo territorial, uso sostenible de recursos naturales, educación y salud intercultural, fortalecimiento cultural e investigación indígena, así como la promoción y el fortalecimiento de la organización regional y el afianzamiento de la autoridad tradicional indígena.

Microproyectos es un sistema de apoyo a iniciativas indígenas de diversas escalas, que coopera con las comunidades para que sean ellas mismas, mediante la autorreflexión, quienes definan sus propios caminos y prioridades de desarrollo y manejen sus problemáticas y estrategias de solución, a partir de sus cosmovisiones y modos de vida. Los Microproyectos potencian el análisis continuo que las comunidades hacen de su situación y de su búsqueda de alternativas y formas apropiadas de desarrollo.

Este sistema cuenta con el respaldo de un Fondo General que funciona como fuente de financiación flexible para proyectos diseñados y manejados por las comunidades, quienes trabajan para el fortalecimiento de sus culturas y desarrollo de capacidades, la gobernabilidad de sus territorios, y la protección de los ecosistemas y recursos naturales. El Fondo general es una matriz flexible que permite transferir a las comunidades –de manera pedagógica- los recursos económicos que requieren sus iniciativas para avanzar, madurar y consolidarse. En el momento pertinente, se constituye para cada Microproyecto un pequeño fondo en fiducia, con los recursos destinados a cofinanciar (contra los aportes de cada comunidad) aquellos aspectos que requieren la inversión de dinero (materiales y equipos, bonificaciones o becas, gastos de viajes o actividades) y que no pueden ser sufragados por la comunidad.

Por medio del diálogo como instrumento de análisis de los procesos sociales locales y regionales se va perfilando un autodiagnóstico comunitario, en el que han participado las autoridades tradicionales, los ancianos, líderes, hombres y mujeres, jóvenes y niños, generando iniciativas tendientes a solucionar aquellos problemas identificados como prioritarios. La metodología del autodiagnóstico está en relación directa con la metodología de la búsqueda de soluciones y su implementación. Esto permite respetar y fortalecer los espacios y formas tradicionales de análisis y toma de decisiones, permitiendo que la estructuración de los Microproyectos tenga una base real en el pensamiento indígena. Además, los Microproyectos respetan las prioridades, el ritmo y el modo de vida de las comunidades, con atención especial a la integridad de los diversos sistemas culturales de los Pueblos Indígenas.

 
   

 

El Microproyecto es un proceso abierto inscrito en un contexto territorial a largo plazo, pero en el cual los convenios de apoyo institucional se establecen por dos o tres años, al cabo de los cuales la comunidad puede solicitar la ampliación del apoyo económico y/o del plazo para la ejecución de las actividades. La mayoría de los Microproyectos han extendido el tiempo de funcionamiento sin necesidad de ser refinanciados, pues los recursos y los rendimientos de sus fondos son optimizados al máximo. A partir de 1995, algunas comunidades comenzaron a invertir recursos de transferencias (participación en los ingresos corrientes de la nación) en sus Microproyectos, lo cual permitió crear un esquema de cofinanciación, e iniciar la reducción del aporte del Fondo General a las iniciativas locales. Eventualmente los recursos del fondo de cada Microproyecto se agotan, y la comunidad tiende a asumir enteramente la responsabilidad por la continuidad de sus procesos. Algunos concluyen con la terminación de su fondo, mientras que otros continúan evolucionando sin la necesidad de recursos externos.

El ciclo también concluye cuando las iniciativas locales se articulan en procesos regionales liderados por las AATIs. Este es el caso de los Microproyectos de Escuelas Comunitarias y Proyectos Educativos Indígenas, los cuales al cabo de su fortalecimiento y consolidación pasaron a constituir proyectos regionales de educación que durante los primeros años fueron financiados por la FGA a través de convenios con las AATIs, mientras se avanzaba en el proceso de descentralización político-administrativa con el gobierno departamental.

Hasta 1996 la FGA tuvo acceso a un fondo para financiar Microproyectos o proyectos comunitarios, lo cual le permitió gestionar recursos para que los indígenas ejecutaran directamente sus proyectos, desde este año no se ha refinanciado el fondo, razón por la cual la FGA ha tenido que limitar sus funciones exclusivamente a la asesoría.

Un total de 120 Microproyectos han sido apoyados desde el inicio del programa, en comunidades indígenas de los Igaraparaná, Mirití-Paraná, Apaporis y Alto, Medio y Bajo río Caquetá. En la actualidad aún se encuentran en funcionamiento 26.

 
   

 

La mayoría de los Microproyectos que han sido apoyados se pueden clasificar en las siguientes categorías, las cuales no son excluyentes, pues están entrelazadas en virtud de la perspectiva integral del manejo territorial. También es cierto que la mayoría de los Microproyectos se inscriben en varias de estas categorías:

  • a.Refuerzo de escuelas comunitarias y proyectos educativos indígenas;

  • b.Investigación indígena y manejo tradicional del territorio;

  • c.Tradición oral y fortalecimiento cultural;

  • d.Alternativas económicas de producción y mercadeo;

  • e.Organización propia de mujeres indígenas;

  • f.Salud intercultural y preventiva; y

  • g.Organización regional y fortalecimiento institucional de las AATIs.

    Todos los Microproyectos tienen elementos comunes en su origen y en su perspectiva. Por una parte, todos son iniciativas locales, autogestadas y autogestionadas por los indígenas a partir de su cosmovisión, y apoyadas como aplicación práctica del marco filosófico de la FGA-COAMA. Por otra parte, todos se definen como proyectos esencialmente educativos: apuntan a asegurar, por medio de procesos pedagógicos y participativos (investigación-acción y aprender-haciendo), la autonomía territorial y el bienestar futuro de las comunidades y de la selva misma.

    Cabe resaltar entonces el carácter educativo de todos los Microproyectos, tanto en los espacios formales de las escuelas y de los proyectos sectoriales como en los demás espacios de la vida comunitaria, donde se inventan nuevos modelos de socialización que se fundamentan en los valores de la tradición cultural, y que también incorporan los valores de la vida actual que han resultado del cambio cultural, inducido por la aculturación forzada y por las estrategias indígenas de adaptación y apropiación de lo ajeno.

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    Los Microproyectos han generado ingresos económicos a las comunidades (en dinero y/o en especie) en alguna medida. Esta inversión es planificada internamente en la comunidad y con la FGA, de manera participativa y consultando también los diferentes espacios y niveles del pensamiento indígenas. La concertación es fundamental como espacio pedagógico y formativo, pues busca producir consenso acerca de las prioridades, los mecanismos de apoyo, las responsabilidades y los aportes de cada una de las personas y partes del acuerdo.

    No obstante los rasgos comunes y los procedimientos que los identifican como participantes de COAMA, los Microproyectos conforman un sistema eminentemente heterogéneo. Cada uno es un proceso autónomo, distinto de los demás y determinado en todas sus etapas y ámbitos por la dinámica interna y particular de cada comunidad y del territorio. Podría decirse que el Microproyecto es precisamente una manifestación expresa de la particularidad de cada asentamiento.

    La perspectiva de autonomía y sostenibilidad es que muchos de los Microproyectos locales y regionales apoyados, pasen con el tiempo a ser financiados –cuando lo requieran según los Planes de Vida- con recursos provenientes del presupuesto de las Entidades Territoriales Indígenas-ETIs.

    Los esfuerzos realizados por las AATIs y por la FGA-COAMA, junto con otras entidades y actores sociales, conducen a la articulación de todas las acciones endógenas y exógenas en torno a los procesos de Ordenamiento Territorial Indígena, ampliando la visión integral del mundo indígena hacia las relaciones con el mundo occidental y todos las cambios que éstas implican, en un proceso multidimensional de construcción de alternativas para la sostenibilidad de la diversidad biológica y cultural de la Amazonia.